Uno de los retos es mostrar el gran nivel de nuestra orquesta fuera de la Región

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Directora titular de la OSRM. Dirigía la Orquesta de Jóvenes de la Región cuando, en 2012, la nombraron directora artística de la Sinfónica. La Fundación no pasaba por un buen momento y aún hoy Virginia Martínez (Molina de Segura, 1976) sigue reclamando una subvención fija para poder demostrar «el gran nivel que tiene esta orquesta».

ANA GUARDIOLA ¿Qué estaba haciendo hace 20 años…?
No había pensado en eso, pero ya estaba dirigiendo el coro de niños de Molina de Segura.

Cogió las riendas de la OSRM en un momento difícil. ¿Han superado las dificultades?
Al final se salió del ERTE, pero no es suficiente; necesitamos mayor apoyo económico, sobre todo, para que esta sea de verdad una orquesta profesional.

¿Sería necesario aumentar la plantilla?
Claro, ahora son 49 músicos, pero si quieres hacer un repertorio amplio, contemporáneo o romántico, necesitas más gente, por lo que una mayor plantilla es fundamental para tener más diversidad en el programa de nuestras actuaciones.

¿Qué es lo mejor de la Sinfónica?
Es muy noble. Hay muy buen ambiente y es impresionante el afán de superación de los músicos; eso es lo que hace que la Sinfónica vaya a mejor y que cada día suene mejor.

¿Y cuáles son sus principales retos?
El principal, como decía, es una subvención fija lógica, porque una cosa lleva a la otra y se podrían hacer mil cosas. La meta sería tener un repertorio más amplio y a mí personalmente me encantaría sacar a la Orquesta fuera de la Región, es uno de mis objetivos, pero ahora no nos lo podemos ni plantear, cuando sería muy importante mostrar fuera el gran nivel de nuestros músicos y situar a Murcia, en cuanto a música clásica, en el mapa.

¿La música clásica ha sido una de las grandes perjudicadas de la crisis económica?
Toda la cultura ha sufrido mucho y en la música clásica se nota quizá más. Pero, sobre todo, porque, por ejemplo, en los colegios se han reducido las horas de clases de Música, cuando es fundamental asentar desde pequeños la afición. Es imposible que niños que nunca han escuchado ni la quinta Sinfonía de Beethoven asistan con quince o veinte años a un concierto de música clásica. Nosotros organizamos los conciertos escolares y el ciclo Conciertos en Familia para que al menos tengan esa experiencia una vez al año.

Es uno de sus grandes logros?
Sí… Son el gran tesoro de la OSRM. El Auditorio está siempre lleno, hasta arriba, e incluso con algunos Conciertos en Familia hemos tenido problemas de entradas porque se agotan muy pronto. Yo me siento muy satisfecha de estos ciclos y de lo que pueden suponer en un futuro para los niños.

¿Y el público adulto, le gustaría que respondiera igual que los más pequeños?
Me encantaría, esa es otra gran meta. Que la gente venga a ver a ‘su orquesta’ y que disfruten de los conciertos.

¿Cómo son los ensayos en el día a día?
Depende del programa. Hay algunos que técnicamente son muy duros y tenemos que saber dosificar, porque realmente son muy cansados. Hay otros más livianos o conocemos mejor las partituras y nos permitimos gastar alguna que otra broma.

Cuando la nombraron directora de la OSRM, decía que lo mejor era todo lo que podía llegar a aprender, ¿qué ha aprendido en estos años?
Sigo aprendiendo… Primero te das cuenta de que no es solo llegar, dirigir e irte a tu casa, como sucede cuando eres directora invitada por otra orquesta. Al estar al lado de los músicos día a día tienes más satisfacciones, ahora formo parte de la historia de la Sinfónica y estoy acompañando a los músicos en ese camino. He aprendido lo que necesitan ellos y lo que necesita el público, cómo reacciona ante diferentes temas, y eso es imposible si no estás ahí cada día.

¿Y qué le gusta al público de la Región?
Somos un poco clásicos, pero siempre hay gente inquieta que quiere escuchar cosas nuevas, por eso solemos hacer en cada actuación programas variados con diferentes compositores.

¿Por qué han elegido las tres piezas del programa para el concierto del 20 aniversario?
Queríamos que tuviera una exigencia muy alta para mostrar el nivel que ha alcanzado la orquesta en estos veinte años y, además, para interpretar algunas piezas es necesario duplicar el número de músicos, por lo que hemos invitado a antiguos miembros de la Orquesta y a muchos colaboradores que a lo largo de estas dos décadas han pasado por ella. Ni la de John Adams [Short Ride in a Fast Machine] ni la de Respighi [Belkis, reina de Saba] se habían interpretado en Murcia. La de Romeo y Julieta de Prokofiev sí, pero queríamos también algo más popular y reconocible por el público.

Virginia-Martinez-OSRM

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